Los lazos kármicos que te únen a los que quieres… y a los que no quieres

Los lazos kármicos nos mantienen unidos a determinadas almas, queramos o no. Por asociación, por asuntos pendientes de vidas pasadas, por pactos realizados en otros mundos u otras vidas, estamos atados a determinadas personas.

Generalmente estos lazos son promesas de amor que hicimos en vidas anteriores que afectan nuestro presente. Conocí de una pareja en Miami que era muy feliz. Un día, la esposa se encontró con un hombre en el elevador, al verlo, instantáneamente su vida cambió.

Abandonó a su esposo y sus hijos, sin razón aparente ¡por un desconocido! tiempo después, cuando todos estaban en busca de una explicación, la mujer abrió sus registros akashicos con ayuda de un experto y descubrieron algo increíble.

En una vida anterior, fueron esposos, vivieron en Argentina y tenían una hacienda con viñedos, el esposo fue asesinado dejando a la esposa muy joven y en la desolación, hicieron la promesa de encontrarse en la siguiente vida y no volver a separarse.

Y como esta, hay muchas historias. Los lazos karmicos también pueden crearse entre un padre y un hijo: “Siempre te amaré y estaré contigo” incluso se pueden crear lazos karmicos con un lugar: “Aquí viviré eternamente” lo que nos mantiene en el tiempo atados a ese sitio.

Te preguntarás. ¿Si hice esa promesa en otra vida por qué la sigo cumpliendo? Porque las promesas no vencen en el tiempo, sino que se mantienen vigentes. ¿Te has preguntado, con quién guardas tú lazos karmicos? Quizá en esta vida no te expliques por qué estás junto a esa persona, pero en vidas pasadas… está la respuesta.

 

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